El aire en la fortaleza Vorlak se volvió casi irrespirable. La sombra ancestral, Arkan, se expandía por todo el salón, mezclando oscuridad líquida, ilusiones y energía ancestral pura. Cada piedra del suelo vibraba, cada columna parecía susurrar advertencias y cada sombra podía convertirse en un enemigo letal.
—Ciel… —dijo Ian, con los dientes apretados—. Esto ya no es un ataque normal. Está usando todo: ilusiones, manipulación mental, ataques físicos y trampas ancestrales.
—Lo sé —respondió Cie