El salón central de la fortaleza Vorlak vibraba con la energía del eclipse. Cada piedra parecía temblar bajo la presión de la sombra ancestral, Arkan, que flotaba en el aire como un ser de oscuridad líquida, proyectando ilusiones y ataques que desafiaban tanto la mente como el cuerpo.
Ciel respiró hondo, sintiendo cómo su sangre híbrida latía con fuerza, recorriendo cada fibra de su ser. Esta vez no era solo reacción: era control. Su mitad humana le daba percepción, intuición y claridad, mientr