El amanecer se filtraba entre los muros de la fortaleza Vorlak, tiñendo los pasillos de un dorado pálido que parecía prometer un nuevo comienzo. Ciel caminaba por la sala central, sintiendo el pulso de su sangre híbrida con más fuerza que nunca. El enfrentamiento con el Observador le había enseñado que su poder no solo residía en la fuerza física o en las ilusiones: su ventaja real estaba en la armonía entre su parte humana y su naturaleza vampírica.
—Ciel, ¿estás lista? —preguntó Ian, su voz f