La fortaleza Vorlak estaba envuelta en un silencio tenso. Las velas de los pasillos temblaban con una brisa inexplicable, y el aire olía a siglos de historia y sangre ancestral. Ciel, Ian y Jordan caminaban hacia el ala más antigua de la fortaleza, donde se decía que los portadores originales habían dejado sus pruebas finales.
—Ciel, recuerda —dijo Ian, su voz grave—. Esto no será como la sombra ni como el Observador. Cada prueba está diseñada para romper la mente y el cuerpo de los híbridos, y