El santuario estaba en calma, pero la sensación de vigilancia nunca desaparecía. Ciel permanecía frente al cristal oscuro, absorbiendo la energía y los secretos de los antiguos portadores. Cada visión la fortalecía, cada lección aprendida le otorgaba mayor control sobre la marca.
—Esto… esto es increíble —susurró, mientras la luz carmesí de su marca se expandía lentamente—. Puedo anticipar mis movimientos, controlar la energía… incluso sentir las sombras antes de que aparezcan.
Ian y Jordan per