Era pasada la medianoche cuando un silencio inquietante cayó sobre el campus. La luz de la luna apenas iluminaba los pasillos vacíos, y un viento frío se colaba por las ventanas abiertas. Ciel, Ian y Jordan estaban reunidos en la sala de entrenamiento que habían improvisado, rodeados de libros antiguos, pergaminos y un par de artefactos que podrían ayudarlos a canalizar la energía de la marca.
—No debería tardar —murmuró Jordan, con los ojos fijos en la puerta principal—. Puede que el primer at