A la mañana siguiente, el campus parecía un lugar común y corriente. Sin embargo, para Ciel, Ian y Jordan, nada volvería a ser igual. Cada sombra, cada silencio, cada mirada parecía cargar un peso nuevo. Sabían que el cazador estaba ahí afuera, observándolos, esperando el momento para volver a aparecer.
—Necesitamos respuestas —dijo Ian, mientras caminaban hacia la biblioteca central, un edificio antiguo, lleno de pasillos y estanterías que olían a polvo y tiempo—. Todo esto… la marca, el eclip