El aire entre Ian y yo ardía con un peso insoportable. Su cercanía, la forma en que él la mantenía atrapada entre la pared y su cuerpo, le recordaba que ella le pertenecía a él que no había escapatoria posible. Y, aun así. A mí me encantaba
La respiración de Ian golpeaba su rostro sus ojos, oscuros y encendidos, le decían más que cualquier palabra. Estaba celoso, furioso… pero debajo de esa tormenta había algo más un miedo profundo de perderla.
—No puedo soportar la idea de que lo mires como m