Capítulo 30

El cuerpo de Ciel flotaba, suspendido entre las manos de Ian como si una fuerza invisible la elevara. Sus cabellos se agitaban con un viento que no existía y sus labios se movieron, aunque no era su voz la que salió de ellos.

Era la voz de Artaxiel, grave, distorsionada, como si hablara desde dentro de un abismo:

—Por fin… el Eclipse abre los ojos.

Las sombras que rodeaban a la muchacha se extendieron como tentáculos hacia los muros derruidos, envolviendo todo el lugar en un manto oscuro.

Ian l
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP