Ciel se mordió el labio, intentando encontrar una respuesta que desactivara esa bomba a punto de estallar frente a tantos ojos curiosos. El murmullo de los estudiantes empezaba a crecer, como una ola que amenazaba con arrastrarlos a todos.
—Lucía, no es lo que piensas… —susurró, con voz quebrada.
Pero su amiga ya sonreía con un brillo malicioso en los ojos, fascinada por aquel inesperado espectáculo.
Ian no le dio tregua. Dio otro paso hacia adelante, obligando a Jordan a retroceder apenas unos