Capítulo siguiente — Entre Sombras y Latidos
El aire en Vorlak se volvió denso, cargado de energía. Las antorchas parpadeaban con un resplandor rojizo, como si presintieran la sangre que pronto se derramaría.
Ciel caminaba por los pasillos de piedra, con la capa negra ondeando tras ella, mientras cada paso resonaba con la gravedad de lo inevitable.
Ian la alcanzó antes de que llegara al patio de armas.
—No vas a salir sola —dijo con voz grave.
Ella no respondió; siguió caminando, pero él la tom