El viento se detuvo.
El campus entero quedó en silencio.
Solo el resplandor dorado de Ciel iluminaba el aire, girando a su alrededor como si el mismo cielo la hubiera elegido.
Ian dio un paso hacia atrás, con la mirada fija en ella. El poder que emanaba no era como nada que hubiera sentido antes. No era vampírico, ni humano. Era algo que trascendía ambos mundos. Algo antiguo.
Jordan, atónito, llevó una mano a su pecho; el pulso le temblaba.
—Eso… eso no es posible —murmuró—. Esa energía pertene