El amanecer llegó gris, como si el sol temiera mirar lo que estaba por nacer.
El aire sobre la fortaleza Vorlak se sentía denso, eléctrico, lleno de presagios. Ciel apenas había dormido. Desde que vio aquella marca sobre su piel, no podía apartar de su mente la voz que le susurraba su destino.
Bajó lentamente hacia el patio de entrenamiento. Los portadores practicaban bajo la supervisión de Jordan, pero su mirada no estaba del todo en ellos: estaba fija en Ciel. Había algo distinto en ella. Alg