Me quedo congelada mientras su lengua se pasea con confianza dentro de mi boca. ¿Qué es lo que acaba de pasar? Pero más importante que cualquier otra cosa es que, no sé si lo que dijo fue una mala jugada de mi imaginación o este imbécil es más descarado de lo que había supuesto.
Planto las palmas de mis manos sobre su pecho y rompo con el beso. Contengo la rabia y las enormes ganas que tengo de cruzarle la cara con una nueva bofetada. ¿Qué se ha creído este imbécil? ¿Qué puede jugar conmigo y c