Despierto con la luz del sol reflejada sobre mi rostro. Suelto un bostezo y estiro mi cuerpo, pero vuelvo a acurrucarme alrededor de la almohada. Un dolor intenso en mi vientre me hace recordar lo que sucedió anoche. Abro los ojos y ahogo un jadeo antes de darme media vuelta y descubrir que estoy sola en la acama.
¿Samuel? ¿Dónde está?
Envuelvo la sábana alrededor de mi cuerpo y me dirijo al baño. Tampoco está aquí. Respiro profundo. ¿Por qué se fue sin despedirse? ¿Es esto lo que suele hacer