Mundo ficciónIniciar sesiónCAPÍTULO XXXVIII. DOS CASCADAS
Anissa
Continuaba sintiéndome mucho más que conmocionada con todo lo que había pasado esa noche.
Gael y yo nos habíamos besado.
Dos veces.
Dios mío, si eso hubiese sido posible, mis mejillas se habrían incendiado. Sentía que todo en mi sangre echaba chispas.







