。 ٬٬⌠ Claudia ⌡‧₊˚
Las dos semanas que siguieron a nuestro regreso de Miami fueron, al menos en apariencia, tranquilas. La rutina volvía a tomar forma: los días se llenaban de trabajo junto a Connor, las tardes se escapaban entre pendientes y reuniones, y las noches eran para Venus, para sus balbuceos, para su sonrisa que parecía iluminarlo todo.
En casa de Marian, la vida continuaba con su propio ritmo. Mis sobrinos corrían por los pasillos, mi cuñado llegaba tarde del trabajo, y mi hermana si