Mundo de ficçãoIniciar sessãoTres años más tarde…
El aire huele a lavanda.
A veces pienso que toda la Toscana está hecha del mismo perfume: sol, viento y recuerdos.Venus corre por el jardín riendo, con los rizos dorados brincando detrás de ella. Su risa llena el aire, ligera, pura. Massimo la sigue, tropezando sobre el césped, con los pantalones cortos llenos de polvo y una sonrisa que me derrite.
—¡Te atrapé! —grita, abrazándola por la espalda. —¡Mentira, yo gané! —responde ella, con esa vocecita que ya tiene la firmeza de su padre.






