Por Evangelina
Mientras tanto lo sentía y suspiro a suspiro nos entregamos sintiéndonos como siempre, con amor, con lujuria, con pasión.
Me besó la vagina milímetro a milímetro, haciéndome delirar y gemir su nombre, mientras llegaba al cielo con el poderoso orgasmo que me provocó.
-Sos mi universo.
Me dice.
Sé que realmente es así, pero él también lo es para mí, tiene que entenderlo.
Busqué rápidamente su miembro y se lo besé hambrienta, es que aparte de tener ganas de hacerlo, hacía semanas