Por Edgardo
Ella entró al baño y yo fui detrás, tenía miedo que Candela nos hubiera seguido para escuchar lo que pudiéramos hablar.
-Vení.
Me llamó, pero yo ya estaba a su lado.
Me acerqué más.
No sabía bien qué decirle.
Suspiró, tragando saliva.
-No te equivoques más.
Me dijo de repente y vi mucho dolor en sus ojos.
-No sé qué querés.
Le digo pensando que de una vez por todas la tengo que dejar libre, no puedo forzar una situación, eso hice por años y en cuanto apareció él nuevamente en su vid