Por Sergio
Pasó la semana y cada vez que mi hijo tenía una práctica deportiva, surgían reuniones importantes y yo las tenía que presidir.
El jueves siguiente, cuando entré al estacionamiento del colegio, busqué entre los autos, por si estaba el auto de Evangelina, pero ella aún no había llegado.
Cuando me acerqué al parque, vi que Candela estaba sentada en el banco en el que suele hacerlo y que la acompañaba, como siempre, su fiel amiga Nahiara.
Si me mira, va a pensar que estoy leyendo algo y