Por Sergio
Mi cabeza va a mil, si antes de saber que soy el padre de Candela, no podía dejar de pensar en ella, ahora, directamente tengo que pensar dos veces cada frase que digo, para no delatarme.
Ya no la puedo apartar de mi mente y a Evangelina, tampoco.
Pienso en cómo habrá sido su embarazo, si me extrañó, realmente me porté como un hijo de puta con ella, eso lo tengo claro, pero jamás me podría haber imaginado que ella estaba embarazada, si en ese momento lo hubiera sabido, posiblemente l