Parte 3. Capítulo 16. Disparos
Cuando estaban cruzando el malecón, un grito infantil los detuvo.
—¡Jesenia!
Daniela corrió hacia ellos y se abrazó a la chica. Jonathan se alejó un poco para permitir el gesto, compartiendo una mirada con Deibi, que se acercaba a ellos con rostro enfurecido acompañado por sus tíos.
—¿Cómo estás, lindura? —saludó Jesenia algo desconcertada. Había olvidado por completo que se había citado con ellos en ese lugar.
—¡Hay un castillo inflable y un trampolín! ¡¿Los viste?!
—No, ¿son divertidos?
—Sí,