Rafael también era una persona empática, Así que pudo darse cuenta de que su reacción era más que una simple amistad, entonces añadió enseguida:
—Bueno, iré a ocuparme de la situación con Eva. Los dejaré solos para que hablen.
—Cuando terminó de hablar, agarró al decano, quien salía del aula, y se fueron juntos.
La universidad no era como la escuela secundaria y ni hablar en lo que respecta a citas; muchos de los estudiantes habían alcanzado la edad legal para casarse. La mayoría de ellos