Después de que Piero dijera eso, los alumnos empezaron a quejarse.
—Todavía faltan veinte minutos para el recreo, ¿por qué quiere recoger ante las tareas?
—No nos enseña inglés londinense, y aunque los recoja, no nos ayudará a corregirlo.
—¿Lo hace a propósito para hacernos quedar mal con las tareas?
A diferencia del pasado, los alumnos solo se atrevían a quejarse en secreto, pero, en cambio, esa vez nadie pudo soportarlo más y empezaron a no quedarse callados.
—¿Qué está haciendo, s