Capítulo 17.
Alezandro regresó a su habitación a paso rápido, pero la agitación en su pecho no disminuyó. Se quitó la corbata con brusquedad y la arrojó sobre la cama, aunque la imagen de Elena seguía rondando su mente de forma obsesiva. Su cuerpo, que hasta hacía unos momentos consideraba intocable y ajeno, había despertado de repente un interés visceral en él. Descubrir que ella guardaba el recuerdo de otro hombre y que había tenido una relación en el pasado no solo hería su orgullo, sino que