Ya nos íbamos David y yo a marchar a nuestra casa, cuando de pronto entró en el despacho Carlos acompañando a otro hombre que yo no conocia, pero David lo saludó con mucha amabilidad.
—- Pasa Henry por favor, mira te presento a mi esposa Keira, él es el mayor inversionista de nuestra empresa, por favor vamos a sentarnos, —- comentó David
Aquel hombre cogió mi mano besando el dorso, mientras su mirada estaba fija en mis pechos, ya que la ropa que mi marido me ordenó ponerme era casi transparente