El día anterior a marcharnos a nuestra ciudad, por la tarde, estaba tumbada en la cama leyendo un libro cuando vi entrar a mi esposo en el dormitorio, cogió su maleta del armario y empezó a guardar su ropa, fijándome en cómo de vez en cuando se quedaba mirandome. Una vez terminó de hacer la maleta, se acercó a la cama sentándose a mi lado mirándonos sin decirnos nada, pues nuestras miradas lo decían todo, ¿Todo se había terminado entre los dos.?
Alargó su mano acariciando mi pierna, retirándola