Tres días después de la noche en que Marcus me tomó a la fuerza y me ingresaron, el doctor me dio el alta, marchándome de la clínica junto con mi marido que no se separó ni un solo momento de mi lado. Al llegar al piso donde vivíamos Aurora y yo, Se abrió de pronto la puerta viendo que nos estaban esperando Aroa y Carlos, abrazandonos mi amiga y yo sin poder llorar, pues todo había pasado ya. Nos sentamos los cuatro en los sillones cogiendo mi esposo mis manos.
—- ¿Que vais a hacer ahora? Keira