Por la mañana cuando me iba a la cocina para desayunar, escuche a mi bebe balbuceando el solo en su cuna, me acerque a su dormitorio, lo cogi en mis brazos sentandome en el sillon para darle de mamar, entrando poco después David acercándose a nosotros. Se sentó en la cama que había al lado del sillon, acariciando la cabecita y el pelo de su hijo.
—- Estoy orgulloso de los dos, mi hijo es perfecto, gracias por este regalo que me has dado Keira — me dijo.
Una vez que mi hijo terminó de mama, le