Una parte de mí grita que me hunda en su cuerpo sin remordimientos, y otra me dice que marche lento, que haga lo correcto. Sus ojos brillan cuando me ve, finge ignorarme. Nos conocemos demasiado bien, ella debió de tener sus malditas razones hace dos años y ahora yo tengo las mías.
Nuestro deseo, nuestra necesidad es palpable en el aire, por mucho que lo neguemos. Ella es una gran actriz y yo no pierdo en comparación, por eso nadie se fija en ella, ella cree que yo tampoco, pero está claro lo