La más mínima amenaza me hacía sentir pavor, con solo pensar que podría perderla mi razón se vuelve nula. ¿De dónde venía aquel miedo?
No sólo me había quemado por, estaba prendido fuego.
Los avances de Isabella se habían tornado feroces, esa arpía estaba sorprendiéndome. De alguna manera estaba consiguiendo burlar nuestra vigilancia. El ataque de Teo, todo apunta que el cerebro detrás fue ella. Sin embargo, era mejor no vacilar y no arriesgar innecesariamente a nadie. Sabía muy bien que lo q