"Buenos días, Sr. Macalister". Fingí no darme cuenta de su presencia y pasé junto a ella hacia la sala de juntas. "Necesito hablar con usted".
"La reunión".
"Empieza dentro de dos horas, está prevista para las diez". Me recordó mientras cerraba la puerta de mi despacho.
No debería haber espiado. No importaba que la puerta estuviera entreabierta. No me había costado mucho escuchar la conversación fuera del baño de mujeres. Ni quiera me trata como un conocido, pero su odio llego a un nivel que n