Me sentía agotada, y ni siquiera había llegado a la mitad de mi jornada laboral, ni siquiera me acercaba a las horas extras.
Miré las carpetas apiladas por orden alfabético. Mientras seguía organizando y sincronizando su agenda personal con la mía. Soy economista, pero me he convertido en la niñera de un cabrón.
En realidad, es un cabrón con talento, por mucho que mi marido intente imitarlo, el aura y el talento que posee es algo que el podra alcanzar. Al principio pensé que sólo intentaba apro