39 Nos iremos.
Bianca.
Mi corazón está destrozado, esto no pueden ser, ¿por qué? Mi teléfono suena sacándome de mis pensamientos. Maldición es John.
— Hola, cariño, ¿dónde estás? Vine a buscarte para ir a almorzar.
Escuchar su voz solo remueve más lo que siento, y el sollozo me delata.
— ¡BIANCA! ¡¿QUE SUCEDE DONDE ESTAS?!
— Es— estoy... yo vine...
— ¡Bianca!
— Estoy fuera del hospital central.do lo que digo antes que la llamada se termine, estoy segura de que John llegará en minutos. ¿Qué le diré? Es su may