Danielle
El mundo se redujo a ese punto de presión entre mis piernas. Damien no retrocedió y, sosteniendo mi mirada con esa intensidad que parecía quemarme la piel, adueñándose de mi miedo, empujó lentamente sus caderas, reclamando lo que había decidido que sería suyo.
Fue lento, implacable. Sentí cómo mi cuerpo se estiraba más allá de lo que creía posible, una invasión masiva que me robó el aire. Hubo un dolor agudo, un ardor repentino cuando él rompió mi barrera, enterrándose en mi canal virg