Capítulo sesenta y seis: La hermana de Austin.
Fui dada de alta rápidamente, esa misma tarde estaba en la casa, con ánimos de hacer nada. Por la falta de apoyo de las unidades de justicia ciudadana, Austin movió a su propio equipo, contrató investigadores privados.
Estaba tendida en la cama mientras mi esposo estaba caminando en la habitación, en medio de una llamada telefónica. Colgó y se sentó a mi lado.
―Ya hay personas rastreando tu celular y otros están esperando que la policía se vaya de la fábrica para hacer sus propios análisis