Capítulo 125.
Capítulo 125.
Los últimos días han sido un infierno. No importa cuánto intenté justificarlo, no importa que yo no firmara su sentencia. Paul está muerto. Y aunque no haya pronunciado las palabras finales, yo tenía el poder de detenerlo. Y no lo hice.
No he conseguido dormir bien y apenas si he comido; ya no vamos a decir nada de hablar porque no tengo ganas de hablar con nadie. Me he pasado las horas mirando por la ventana como si esperara que algo fuera a cambiar y que así la culpa que sentí