Guillermo lo miró con asombro, sin entender por qué le decía aquellas palabras. La confusión y la inquietud se entrelazaban en su mente mientras el hombre lo observaba fijamente a los ojos, su mirada penetrante parecía querer desentrañar los pensamientos de Guillermo.
—¿Pero se puede saber quién es usted y por qué dice que el doctor Fernández no puede operar a mi hija? —le preguntó Guillermo con seriedad, frunciendo el ceño. Su expresión mostraba una mezcla de molestia y confusión que crecía co