¡Adriana estaba intimidando a Bella otra vez!
¡Adriana lo había arruinado de nuevo!
Ella había prometido cambiar, pero ahora había llegado al extremo de abofetearla.
Un nudo amargo se formó en el pecho de Tomás. Sujetó con fuerza a Adriana y, con voz pesada, miró a Isabella con disculpa.
—Bella, ve a ponerte algo en la cara para la hinchazón. Yo hablaré con tu madre.
Isabella levantó la mano y tocó su mejilla. Ya estaba inflamada. No era porque Adriana la hubiera golpeado con demasiada fue