Entonces, un trueno ensordecedor retumbó en el cielo, acompañado de las primeras gotas de lluvia. El clima añadía aún más dramatismo al juego.
La motocicleta en cabeza apareció de regreso tras completar el recorrido por la montaña.
La multitud comenzó a celebrar.
—¡Así se hace, James!
—¡Eso, James!
Pero los vítores se apagaron de golpe cuando la moto cruzó la línea de meta y se detuvo frente a ellos con un elegante derrape.
La figura sobre la moto quitó el casco y lo sostuvo bajo el brazo. El cabello oscuro de Isabella cayó sobre sus hombros, ondeando con el viento húmedo. Su piel clara, sus labios rojos y esa sonrisa helada los dejaron mudos.
Alzó la mano y saludó con arrogancia. No había nada extraño en el gesto, pero todos sintieron una inexplicable necesidad de inclinarse ante ella.
el ganador no era James. Era Isabella.
¡Maldita sea, es más genial que James! ¿Cómo demonios es posible?
Michelle quedó petrificada. Se frotó los ojos con desesperación antes de gritar:
—¿Có