Grim, molesto por la persistencia de Lily, no sabía qué hacer. Se acercó a Isabella buscando instrucciones.
Isabella sonrió con picardía y dijo a Tiffany: —Véndele algo a un precio cinco veces mayor. Es una tontería rechazar un negocio.
—Lo estamos haciendo como negocio. Veamos si está dispuesta a pagarlo. De todos modos, no tendrá nada que perder.
Tiffany hizo una pausa un segundo, sonrió y luego asintió como quien recibe una misión: —¡Está bien!
Isabella pasó junto a Lily cuando ésta salió por la puerta. El cabello de Lily estaba despeinado; tenía un aspecto de dama alborotada, y seguía con su actitud. :
—Tú no puedes pagarlo, ¿verdad? ¡No vengas aquí a hacer el ridículo si no puedes pagarlo!
Isabella preguntó con ingenuidad: —¿Y tú sí puedes pagarlo?
Lily alzó la cabeza con aire de suficiencia: —Por supuesto que puedo. ¡Soy rica!
—No presumas —dijo Isabella sinceramente—. ¿Por qué no nos vamos juntas?
Lily, decidida a comprar algo nuevo tras la provocación, respondió: —No