Tenía poco más de treinta años, era una mujer menuda y de apariencia pulcra, con unos ojos ligeramente rasgados en las comisuras que le daban un aire severo y duro.
Ana ya le había contado a Adriana sobre Lily en otra ocasión, incluyendo su impresionante currículum y los múltiples premios obtenidos, por lo que Adriana estaba muy satisfecha con la elección.
—Hola, soy la esposa de Tomás, Adriana, y esta es mi hija Ana. Tú serás la encargada de enseñarle a partir de ahora.
Ana saludó con natur