Cada estudiante tenía derecho a tres votos diarios, acumulables durante dos días.
La competencia apenas comenzaba.
El primer día, las votaciones a favor de Isabella ya se habían adelantado mucho.
Isabella acumuló más de 800 votos; Ana, en segundo lugar, poco más de 500; y Chelsea, en tercero, también superaba los 500.
Con esa tendencia, para la tarde siguiente —cuando finalizara la votación— Isabella sería la ganadora indiscutible.
En cuanto a Ana … ¡estaba soñando despierta!
Chelsea sostenía su teléfono en clase con una sonrisa de satisfacción. Los profesores, molestos, la hicieron pasar al frente a responder preguntas, pero no solo las contestó con precisión, sino que incluso ofreció soluciones alternativas.
¿Qué podían hacer contra ella? Nada. Chelsea continuó sonriendo, disfrutando de su pequeño triunfo.
Al final de la tarde, Isabella seguía muy por delante en las votaciones.
Ana, en cambio, apenas había prestado atención a la competencia. Recogía sus cosas después de cl