—No juegues conmigo ni te des demasiado crédito. Solo porque seas hija de la familia Star no significa que a todos les gustes. No aceptaría tu propuesta, y esa es mi respuesta final.
Las personas se agolparon, murmurando, preguntándose si Isabella realmente iba a proponerle matrimonio y si aquello se estaba convirtiendo en una farsa.
Tomás, desde el escenario, se enfureció.
"Los padres Soloman nunca fueron decentes, y su hijo no es mejor. ¿Sabe lo que hace? Ayer aceptó bailar con Bella cuando se lo pedimos, y ahora la humilla delante de todos los invitados", pensó indignado.
Isabella, serena, miró a su padre con un gesto tranquilizador y luego volvió a George. Señalando su sien con el dedo, le dijo en voz clara y cortante:
—¿Quién te crees que eres? ¡No mereces bailar conmigo!
La frase, sencilla y directa, cayó como un golpe seco. Su inocencia solo acentuaba lo tajante de sus palabras: "Estás loco, y no estás a mi altura".
El desprecio de Isabella era evidente en cada gesto y e