Ella siempre había creído que los médicos trataban a sus pacientes con dedicación y amabilidad, y que los pacientes, agradecidos, escucharían sus consejos, los comprenderían y los respetarían.
Sin embargo, la realidad era muy distinta.
Entre los estudiantes existían personas como Zenia, sin principios ni ética, capaces de calumniar a otros sin remordimiento.
Y en los hospitales, abundaban los pacientes irracionales y los problemas de todo tipo.
En esas condiciones, resultaba casi imposible