Zenia, en cambio, se mostró cooperativa, intentando parecer inocente.
—¿Cómo podría ser posible? —exclamó nerviosa—. Profesor Levis, obtuvimos nuestros datos de nuestro propio experimento, ¡jamás tomamos nada de ningún otro lugar!
El profesor la observó en silencio, escéptico. Esa negación tan apresurada solo hacía que su versión pareciera aún más sospechosa.
Entonces, con el ceño fruncido, Levis volvió la mirada hacia el otro grupo.
—Isabella, ¿qué opinas tú?
Hasta ese momento, Isabella h