Zenia daba por sentado que Isabella había robado el proyecto de Sabrina, solo porque esta había sido la primera en llegar al laboratorio.
—Zenia, no me lo quitó. El profesor simplemente decidió asignárselo a ella —respondió Sabrina con frialdad.
Aquello solo aumentó el disgusto de Zenia, que dirigió a Isabella una mirada cargada de hostilidad.
—¡Nunca he visto a nadie sentirse tan cómoda robándole el trabajo a otra persona!
Isabella arqueó ligeramente una ceja. Su expresión se volvió gélida