Isabella era tan buena que, a su lado, todos los demás parecían simples aficionados.
Pero nadie más lo sabía.
En cambio, muchos pensaban que James solo intentaba animarla, como si temiera que llorara al perder la competencia.
James notó las sonrisas escépticas a su alrededor y resopló con desprecio.
“¡Pedazos de basura! ¿Cómo se atreven a menospreciar a Bella? ¡Ya verán cuando los destruya uno por uno!”
Solo imaginarla derrotando a todos sus oponentes le llenaba de orgullo, como si él mismo fuera parte de su equipo.
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Finalmente, los equipos quedaron formados.
Solo Isabella y Linn eran un grupo de dos; el resto tenía tres integrantes.
Los jugadores se colocaron los uniformes de sus respectivos equipos y tomaron sus armas.
En el momento en que Isabella sostuvo la suya, su expresión cambió por completo.
La levantó con calma, la pesó entre las manos y entrecerró los ojos.
Luego, una sonrisa sarcástica apareció en su rostro.
“El peso… la textura… y las balas del cargador…”