Isabella era tan buena que, a su lado, todos los demás parecían simples aficionados.
Pero nadie más lo sabía.
En cambio, muchos pensaban que James solo intentaba animarla, como si temiera que llorara al perder la competencia.
James notó las sonrisas escépticas a su alrededor y resopló con desprecio.
“¡Pedazos de basura! ¿Cómo se atreven a menospreciar a Bella? ¡Ya verán cuando los destruya uno por uno!”
Solo imaginarla derrotando a todos sus oponentes le llenaba de orgullo, como si él mism