Trista lo notó. No sabía explicar qué había cambiado, pero Simon ya no era el mismo.
Parecía más tranquilo. Más humano.
Más… real.
La princesa había estado intentando verlo durante días, pero siempre la habían detenido.
—¿Puedes mostrarme su foto? —preguntó Simon con serenidad.
Hasta ese momento había intentado evitar todo tipo de problemas, pero ahora que había recuperado la memoria, sabía que debía enfrentarlo con valentía.
Trista sacó su teléfono y le mostró una imagen.
—Esa es ella